Mucha gente tiene una imagen un tanto romántica del ladrón, gracias sobre todo a determinadas películas. El ladrón de guante blanco suele ser un tipo elegante, con cultura, que roba a ricos, a personas que no van a quedarse sin comer por tener una joya menos en casa. O los asaltadores de bancos, que tal y como está la opinión pública con los bancos casi parecen héroes…

Pero los ladrones de verdad poco tienen que ver con esa imagen idílica. Que también existen algunos de guante blanco, pero son un porcentaje muy pequeño. Los verdaderos amigos de lo ajeno utilizan todo tipo de argucias para apropiarse de lo que no es suyo, y atacan a ricos y pobres, o incluso a familiares…

La noticia apareció en muchos medios de comunicación: un chico de 20 años había robado en la casa de su tío contando con el ‘apoyo’ de un cerrajero en Pamplona. Este gremio está curado de espanto. Saben que muchos delincuentes se quieren aprovechar de ellos para llevar a cabo sus delitos, por eso suelen ser bastante desconfiados y pedir todo tipo de información al cliente antes de iniciar su trabajo.

Pero aquella situación fue un tanto especial. El chico probó que era el sobrino del propietario de la casa y convenció al profesional de que su tío era quien quería abrir la casa, pero que en ese momento no podía porque estaba trabajando, así que había enviado al sobrino. Todo parecía encajar, así que el Cerrajero en Pamplona se puso manos a la obra.

Generalmente, si el profesional percibe algo que le hace sospechar, pone en conocimiento de la policía su actividad, para que estén preparados en caso de que pase cualquier cosa. Esto sucede habitualmente cuando el cerrajero cree que el cliente se trata de un ladrón o un okupa… Pero en este caso era el sobrino, quién iba a pensar que quería entrar a robar.

Cuando abrió la casa, el chico entró en una habitación, se hizo el despistado y se fue sin pagar al profesional. Cuando el tío se enteró, descubrió que su sobrino le había robado dinero que tenía guardado en lugar que él creía secreto…