Suele decirse que nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena y es cierto. Normalmente, no solemos anticiparnos a determinados problemas que deberíamos de haber sopesado con calma y nos vemos obligados a tomar decisiones urgentes en el último momento.

Es el caso de cuándo necesitamos a un Cerrajero urgente barato en San Sebastian 24h. Esto puede suceder fácilmente si perdemos las llaves de casa un día por la noche o un domingo cuando no abren los establecimientos habituales. ¿Qué podemos hacer en este caso? ¿Cómo escogemos a un cerrajero que cumpla con las dos premisas básicas de venir rápido y cobrar de forma razonable?

El primer paso suele ser recurrir a Internet. Algo que nos podríamos ahorrar si tuviésemos previamente, en la agenda de nuestro teléfono, los números de urgencia básicos. Una vez en Internet podemos consultar opiniones de otras personas sobre la empresa a la que vamos a llamar o ver si tienen los precios expuestos.

Si no es así, podemos llamar para que nos digan lo que nos cobrarían por venir a ayudarnos y también cuánto tardaría en poder hacerlo. Pero aquí hay que ser muy diplomáticos. Si la cifra te parece muy alta, por mucho que te parezca carísimo, no lo digas. Y es que no sabes si finalmente tendrás que recurrir a esta persona porque nadie más esté disponible en un plazo de tiempo razonable.

Simplemente, dile que vas a consultar con otra persona y que si está de acuerdo llamarás en un momento para contratarlo. Tras esto puedes probar y llamar a otra empresa a ver si consigues un mejor precio en un plazo de tiempo aceptable para ti. Eso sí, asegúrate de llamar a una empresa legal y no a un manitas que puede acabar causando más destrozos de los que inicialmente había.

Una vez que contrates al cerrajero y sepas el plazo en el que va a llegar solo queda esperarlo y cruzar los dedos para que el problema tenga una solución sencilla y no se incrementen los gastos debido a tener que comprar más piezas o a que el trabajo lleve mucho más tiempo del inicialmente previsto.

Si quedas satisfecho con los servicios de la empresa no olvides guardar su tarjeta, esperando no tener que necesitarlos nunca más, pero asegurándote de no perderla por si ocurriera. Y es que, para acabar con otro refrán, persona prevenida vale por dos.