La gente cuando mantiene una conversación en una cafetería no se da cuenta de que no están en su casa, parece que se comportasen como si fuese una extensión de su casa y no caen en la cuenta de que no están solos cualquiera puede escuchar las conversaciones que tienen con sus amigos o con quien estén hablando.

 

Hablan de temas que no se deberían tratar tan a la ligera o por lo menos con un poco más de privacidad, más que nada porque al resto de los que se encuentran en la cafetería no les interesan en absoluto si alguien se ha hecho una Liposuccion Pontevedra o de cualquier otro tema que no debería ser tratado en una cafetería, si no en un sitio más privado.

 

Además de hablar de temas poco habituales es normal que en las cafeterías se eleve la voz cuando hay varias mesas ocupadas, es como si compitiesen a ver quien es el que habla más alto, sobre todo cuando se trata de un sitio pequeño.

 

En los bares en los que se reúnen los señores mayores la cosa cambia radicalmente, por norma general cada uno va a su aire sin comentar nada pero cuando se juntan unos pocos y se toman unos vinos empiezan a levantar la voz hasta que se ponen a cantar, y entonces es cuando de verdad montan el follón, otra cosa es cuando los señores se reúnen para jugar la partida, ahí se ve lo que pueden gritar sin motivo alguno, cada uno opina lo que quiere y cuando le dá la gana, son bastante graciosos si eres capaz de soportar sus gritos. Aunque no en todos los bares ocurre lo mismo, por lo general es el dueño del bar el que marca el volumen de las conversaciones, si alguno de los señores se emociona y grita demasiado rápidamente se le avisa para que baje el volumen, cosa que no siempre hacen de buena gana. Además como en estos bares van siempre los mismos señores y todos se conocen no suele haber muchas discusiones, más bien se meten unos con otros, lo cual resulta bastante divertido.