Los ancianos con dependencia son especialmente vulnerables. Necesitan atención constante para sus problemas, pero también necesitan el contacto con otras personas por el simple placer de charla y comunicarse. Cuando una persona mayor con dependencia vive con la familia esta le garantiza el cariño y la calidez del hogar que necesita, pero precisará de otro entorno en el que le proporcionen otro tipo de atenciones, como terapias o actividades físicas acorde a su nivel de movilidad.

En los Centros de día Madrid pueden proporcionar al mayor todas estas atenciones y además ofrecer un cuidado especializado durante el tiempo en el que la familia está trabajando o disfrutando de un tiempo de ocio.

Cuando hay alguien con dependencia en el hogar toda la familia se implica, pero suele haber una persona que es la que lleva el peso principal. Se convierte en el cuidador. Cuando no cuenta con ayuda especializada, esta persona puede acabar viéndose superada, ya que se trata de un trabajo que implica tener que estar pendiente de otra persona las veinticuatro horas del día.

Al cabo del tiempo aparece el que se conoce como síndrome del cuidador. La persona se encuentra deprimida y agotada por estar siempre condicionada al cuidado de la otra persona y acaba desatendiendo al resto de la familia e incluso a sí mismo. Es común que aparezcan cuadros de depresión clínica. Incluso puede aparecer un perjuicio económico muy grave para la familia si este miembro tiene que dejar de trabajar para dedicarse en exclusiva al cuidado del mayor.

Los centros de día permiten que toda la familia tenga tiempo libre y puedan disfrutar de una vida normal. Por la tarde, recogen al anciano en el centro de día y pueden disfrutar de tiempo de calidad con él o con ella. Ya no se trata de cuidarlo todo el día, sino que se trata de cenar juntos, dar un paseo y que pase la noche en casa, es decir, un tiempo agradable y fuera ya de las obligaciones cotidianas.

Además, en estos centros de día el mayor recibe las terapias adecuadas para su enfermedad, consiguiendo así mayor calidad de vida. Esto es muy importante porque las terapias físicas y psicológicas son básicas para quienes padecen enfermedades degenerativas, tan comunes en la tercera edad y que, si bien no tiene cura, pueden avanzar más lentamente si se da el tratamiento adecuado.